Alienación parental: ¿“Nueva” obligación de ascendientes?

El divorcio tiene implicaciones que van más allá de la vida de la pareja. Si hay hijos producto de esta relación, éstos se verán afectados también. No obstante, no es el hecho de la ruptura del vínculo en sí lo que trae complicaciones a los hijos, sino el contexto en el que ésta se dé [1].  Conforme al Código Civil, la sentencia en la que se decreta el divorcio contempla los derechos y obligaciones de la patria potestad y custodia que conserva cada uno de los cónyuges respecto de los hijos [2].

La diferencia entre patria potestad y custodia estriba en que se considera a la primera como « […] el poder del padre sobre los hijos […] se ha transformado en un deber de protección hacia el hijo: su finalidad es la asistencia y protección de los menores, su educación tanto en lo físico como en lo intelectual y emocional»[3]. En cambio, la guarda y custodia se refiere a « […] con quién va a convivir el hijo cuando se produce un divorcio o una separación»[4]. Esta diferencia está marcada por el Código Civil para el Estado de Nuevo León, en el cual se dice que se puede ejercer la patria potestad aun sin tener la custodia, lo cual tiene relevancia para la determinación de los derechos de convivencia del padre con el que no viva el hijo [5].

En la dinámica de convivencia entre los hijos y los padres divorciados pueden presentarse problemas. Un padre que recibe a su hija por el fin de semana expresa una vez más su disgusto por la madre. Una madre que impide a su hijo ver a su padre, fomentando sentimientos de odio y desprecio hacia éste. Tal fenómeno es conocido como alienación parental.

El Dr. Richard A. Gardner, padre de la teoría del Síndrome de Alienación Parental (SAP), expresa que

He introducido este término para referirme a la perturbación en la que los niños están obsesionados con desaprobación y crítica de uno de los padres, una denigración que es injustificada y/o exagerada. La noción de que a esos niños se les ha lavado el cerebro es corta. El término lavar el cerebro implica que uno de los padres está sistemáticamente y conscientemente programando al niño para denigrar al otro padre. El concepto del síndrome de alienación parental incluye el componente de lavado de cerebro pero es mucho más inclusivo. Incluye no solamente factores conscientes sino inconscientes y subconscientes dentro del padre que contribuyen a la alienación del niño. Además (y esto es extremadamente importante), incluye factores que surgen dentro del niño, independientes de las contribuciones parentales  que contribuyen al desarrollo del síndrome. [6]

Gardner establece un concepto psicológico para el comportamiento de rechazo, rencor y odio de un padre hacia el otro que afecta la idea que los hijos tienen de éste. El concepto fue recogido por el Código Civil para el Distrito Federal en el 2004, expresado como una obligación de los padres hacia los hijos.

Artículo 411.- […]

Quien ejerza la patria potestad, debe procurar el respeto y el acercamiento constante de los menores con el otro ascendiente que también ejerza la patria potestad. En consecuencia, cada uno de los ascendientes debe evitar cualquier acto de manipulación, alienación parental encaminado a producir en la niña o el niño, rencor o rechazo hacia el otro progenitor .[7]

El mismo Código Civil para el Distrito Federal establecía como causa de la suspensión de la patria potestad el no permitir la convivencia, haciendo alusión a la alienación parental [8].

Sin embargo, tan sólo un par de años después, en Diciembre del 2006,  era aprobada la iniciativa de decreto por el que se volvía a reformar el artículo 411, para ser derogado en Febrero del 2007 del Código Civil para el Distrito Federal. Se manifestó que la figura de la alienación parental no había sido reconocida como un síndrome en los estándares internacionales de la Organización Mundial de la Salud ni la Asociación Americana de Psiquiatría. En el Diario de Debates de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal consta que:

Respecto al artículo  411, relativo a la patria potestad, se coincide en establecer que en las relaciones entre ascendientes y descendientes debe imperar el respeto, con independencia de que vivan o no en el mismo domicilio. Se elimina en este artículo la alienación parental, debido a que después de revisar estándares internacionales en materia de psicología, no se encontró ese concepto, por lo cual no es adecuado regular una conducta no reconocida científicamente, basada en los supuestos del Doctor Richard Gardner […] ideas que lejos de ser científicas representan un grave riesgo para la salud psicoemocional y física de los menores y de la sociedad […] [9]

Se entiende, por tanto, que debe imperar el respeto de manera recíproca, objetivo principal de incluir el concepto de alienación parental. Es a la vez una obligación de los padres, así como un derecho de los hijos el poder convivir con ellos. Cuatro años más tarde, en el 2011, se volvió a presentar una iniciativa para adicionar la figura jurídica denominada manipulación parental. Actualmente el Código Civil para el Distrito Federal contempla esta figura en el artículo 323 Septimus, en el cual se establece -ya no solamente como una conducta que debe evitarse- sino como un supuesto de violencia familiar, al decir que:

Artículo 323 Septimus.- Comete violencia familiar el integrante de la familia que transforma la conciencia de un menor con el objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con uno de sus progenitores.

La conducta descrita en el párrafo anterior, se denomina alienación parental cuando es realizada por uno de los padres, quien, acreditada dicha conducta, será suspendido en el ejercicio de la patria potestad del menor y, en consecuencia, del régimen de visitas y convivencias que, en su caso, tenga decretado. [10]

Actualmente persiste la duda de si la alienación parental existe como síndrome en sí; sin embargo, sigue sin estar reconocida por la Clasificación Internacional de Enfermedades vigente (CIE-10) de la Organización Mundial de la Salud o por el DSM-V de la Asociación Americana de Psiquiatría [11]. Queda abierta la cuestión: ¿Bajo qué normas y criterios se acreditará dicha conducta?

No obstante, Nuevo León consideró necesario incluir la figura de la alienación parental en su propio código. En Agosto del 2014 reformó el artículo, de tal forma que se determina que:

Art. 411.- Los hijos, cualesquiera que sean su estado, edad y condición, deben honrar y respetar a sus padres y demás ascendientes. Entre ascendientes y descendientes debe imperar mutuo respeto y consideración.

Los que ejercen la patria potestad, aun cuando no tengan la custodia, tiene el derecho de convivencia con sus descendientes. El ejercicio de este derecho queda supeditado a que no represente riesgo para el menor de edad y a la acreditación del cumplimiento de la obligación alimenticia.

Quien ejerza la custodia, debe procurar el respeto y el acercamiento constante de los menores de edad con el otro ascendiente que también ejerza la patria potestad. En consecuencia, quien ejerza la patria potestad, debe evitar en todo momento generar sentimientos negativos, de odio, desprecio, rencor o rechazo hacia uno de los progenitores. [12]

Además, se adicionó como causa para la separación de la tutela [13].

Es cierto que la conducta de los padres que utilizan a sus hijos como armas para lastimar al otro es lamentable. Podría ser entonces que se requiera no solamente adicionar una causa para la separación de la tutela, sino que desde el mismo proceso de divorcio o separación se fomente una convivencia pacífica y sana entre los padres e hijos que pueda perdurar aún después de éste. La utilidad de la causal queda en duda. El legislador deja un supuesto amplio y subjetivo, sin delimitar grados, formas o requerimientos probatorios para dicha conducta. No se establece si un dictamen pericial de un psicólogo bastará para determinar la alienación parental ni los estándares bajo los cuales debe analizarse la conducta.

En el caso de Nuevo León, se evitó usar el término de alienación parental. Se limitó a describir lo que se pretende abarcar con este concepto, sin caer en el término acuñado por la investigación de Gardner, que aún no es avalado por las instituciones más reconocidas internacionalmente de salud y trastornos mentales.

Existiendo más asuntos urgentes por legislar, se decidió tomar una figura que ya había presentado complicaciones en el Distrito Federal sin llamarla como es comúnmente conocida, por lo que la cuestión permanece. ¿Será esto lo que salve finalmente a la figura o será derogada también en Nuevo León en unos pocos años?

[1] Ros, Elia, Domingo, Arantza y Beltrán, Olga. Síndrome de Alienación Parental (SAP) en Procesos de Separación. Disponible en línea: Universitat Jaume <www.uji.es/bin/publ/edicions/jfi11/3.pdf>  (Consulta: Septiembre 8, 2014).

[2] Código Civil para el Estado de Nuevo León. P.O. Julio 6, 1935/ Agosto 15, 2014.  (Consulta: Septiembre 8, 2014): «Art. 283.- En la sentencia que decrete el divorcio, el juez determinará los derechos y obligaciones derivados de la patria potestad y custodia que conservará cada uno de los cónyuges, respecto a la persona y bienes de sus hijos, teniendo en cuenta el interés particular de los menores, su salud, costumbres, educación y conservación de su patrimonio. Para tal efecto deberá el Juez oír al Ministerio Público, a los cónyuges; y en caso de estimarlo necesario, a los abuelos, tíos o hermanos mayores, pudiendo además, discrecionalmente acordar de oficio cualquiera providencia que considere benéfica para los hijos».

[3] Brena, Ingrid. Análisis de la Patria Potestad después del Divorcio de los Progenitores.  Disponible en línea: Universidad Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas  <biblio.juridicas.unam.mx/libros/5/2106/28.pdf>  (Consulta: Septiembre 8, 2014).

[4] González Reguera, Elizabeth. Guardia y Custodia del Menor. Disponible en línea: Universidad Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas  <http://www.juridicas.unam.mx/sisjur/familia/pdf/15-195s.pdf&gt; (Consulta: Septiembre 8, 2014).

[5] Código Civil para el Estado de Nuevo León. P.O. Julio 6, 1935/ Agosto 15, 2014. (Consulta: Septiembre 8, 2014). Conforme a lo que establece el artículo 411.

[6] Gardner, Richard  A. Recent Trends in Divorce and Custody Litigation.  S.l.: 1985. Disponible en línea: FACT <http://www.fact.on.ca/Info/pas/gardnr85.htm>  (Consulta: Septiembre 8, 2014). (Traducción nuestra).

[7]  Código Civil para el Distrito Federal. (Versión derogada). Reforma a su artículo 411. (P.O. Sep. 6, 2004).

[8] Código Civil para el Distrito Federal. (Versión derogada). Reforma a su artículo 447. (P.O. Sep.  6, 2004).

[9] Diario de los Debates de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Primer Período Ordinario de Sesiones del Primer Año de Ejercicio. IV Legislatura. México, D.F. a 28 de diciembre de 2006. No. 40. Disponible en línea: Asamblea Legislativa del Distrito Federal, <www.aldf.gob.mx/archivo-f766b2adde3e1c817008b399a14834e5.pdf> (Consulta: Sep. 8, 2014).

[10] Código Civil para el Distrito Federal. (D.O. Mayo 26, 1928/Julio 28, 2014).

[11] Por sus siglas en inglés, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition.

[12] Código Civil para el Estado de Nuevo León. P.O. Julio 6, 1935/Agosto 15, 2014.  (Consulta: Septiembre 9, 2014). (Negrita nuestra).

[13] Código Civil para el Estado de Nuevo León. P.O. Julio 6, 1935/Agosto 15, 2014.  (Consulta: Septiembre 9, 2014). «Art. 504.- Serán separados de la tutela […]  VII. Al que genere sentimientos negativos, de odio, desprecio, rencor o rechazo hacia uno de los progenitores.»

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