El caso español de las cláusulas suelo en los préstamos hipotecarios

El Tribunal Supremo de España, órgano constitucional que se encuentra en la cúspide del Poder Judicial y por lo tanto, tribunal de última instancia, ratificó el 12 de junio una sentencia emitida el pasado 9 de mayo en la que se declaraban nulas las cláusulas suelo en los préstamos hipotecarios. En el presente estudio analizaremos dicha resolución desde diferentes ópticas: la validez de las cláusulas suelo per se; su validez en relación a la forma en que éstas son dadas a conocer a los usuarios de los bancos contratantes; y finalmente el impacto que tuvo el contexto económico español en dicha sentencia.

La cláusula suelo es una cláusula que los bancos españoles suelen incluir en los contratos de hipoteca, misma que establece el tipo de interés mínimo que el cliente pagará, aunque el Euribor[1], de referencia para la mayoría de las hipotecas españolas, esté por debajo. Esto implica que, aunque el Euribor ha caído al 0.50% las últimas semanas, como la cláusula suelo está en promedio en 3%, una hipoteca con que así lo estipule, sigue pagando esta última tasa de interés, independientemente de que el Euribor se encuentre en su nivel más bajo, y por lo tanto, no permitiendo al deudor beneficiarse de la bajada de dicho índice.[2]

En el presente asunto, el Tribunal Supremo español no determinó que la mera existencia de una cláusula suelo que inhiba los beneficios de la bajada del Euribor en los contratos de hipoteca sea nulo, sino que lo será si no se informa adecuadamente al cliente de su existencia.

Es por lo anterior que el Tribunal Supremo ve legítimo que se puedan establecer topes de bajado o subida en sus créditos siempre que se cumplan los requisitos de publicidad respecto de los usuarios; simplemente su inclusión en la mayor parte de los bancos se ha hecho con malas prácticas, pues se ocultan dichos topes, existe una falta de información o, incluso, en ocasiones esta era la única opción que daban para poder acceder al crédito.

Para que estas cláusulas no sean consideradas abusivas el tribunal en comento estableció diversos supuestos que de actualizarse aunque fuese uno sólo de los mismos, acarrearía la nulidad del contrato. Se destacan los principales:

  • La falta de información suficiente sobre un elemento definitorio del objeto principal del contrato.
  • La creación de la apariencia de que el suelo implica forzosamente la fijación de un techo.
  • Su ubicación entre una abrumadora cantidad de datos entre los que quedan enmascaradas y diluyen la atención del consumidor.
  • La inexistencia de una advertencia previa clara y comprensible sobre el coste comparativo con otros productos de la propia entidad.

No obstante el hecho de que en sentencias de tribunales de menor jerarquía daba efectos retroactivos a la nulidad, el Tribunal Supremo determinó que la nulidad de las cláusulas suelo no tiene efectos retroactivos, por lo que no afectaría a los pagos ya efectuados. Lo anterior implica que por el asentamiento de dicho precedente jurisprudencial, las posibilidades de ganar una demanda con carácter retroactivo son ahora inciertas, pues los jueces de primera instancia no suelen apartarse de la jurisprudencia de este órgano jurisdiccional.[3]

Se estima que la resolución, en este sentido, se aparta de la axiomática teoría del acto jurídico, pues la nulidad de un contrato se ha de entender que siempre conlleva su retroactividad. Es por esto que la anterior parte de la resolución carece de una justificación jurídica y se fundamenta más bien en el contexto económico-financiero. Lo anterior, pues se estima que los jueces consideraron que de haberse aplicado estrictamente el derecho civil, el sistema financiero español hubiera recibido un duro golpe y la estabilidad se hubiera visto amenazada de nuevo, resultando en un nuevo desastre financiero.[4]

En España, alrededor de 1.7 millones de hipotecas no podían beneficiarse de la bajada del Euribor a sus actuales mínimos históricos. En el caso de BBVA, por ejemplo, 533.000 de sus 800.000 hipotecas incluyen una cláusula suelo, y en 426.400 casos está impidiendo que el deudor se aproveche de la bajada del Euribor.[5]

Tras la decisión del Tribunal, BBVA y CajaMar anunciaron que suprimirán la cláusula suelo de las hipotecas, camino que se estima sigan el resto de las entidades en las próximas semanas.[6]

Con dicha eliminación, los bancos sufrirán un importante impacto en sus cuentas. BBVA reconoció a la Comisión Nacional del Mercado de Valores que verá reducido sus ingresos por esta medida en 420 millones de euros anuales.

De la presente resolución podemos apreciar dos cuestiones que, a diferencia de España, raramente son tomadas en cuenta en el sistema jurídico mexicano: una preponderancia en la claridad de la forma en que las cláusulas deben ser dadas a conocer en los contratos (especialmente en los de adhesión, como los bancarios) y un juicio de valor respecto de la prevalencia del contexto económico del país sobre la aplicación estricta del Derecho.

Consideramos que en luz de la protección a los consumidores, quienes se encuentran en posición de desventaja al contratar con los bancos respecto de estos, nuestros órganos jurisdiccionales deberían ser más estrictos con los bancos respecto a la manera en que deben estar redactados los contratos para que a cualquier cliente (sin conocimientos especializados en el Derecho) le queden claros los términos en los que va a obligarse y que éste además tenga alternativas respecto a los términos en que ha de contratar.

Respecto a la aplicación estricta del Derecho, en mi particular postura, considero que el juzgador no debe aplicar argumentos de carácter suprajurídico que trunquen el Derecho, sino que sólo deberían ser usados de manera accesoria al mismo, pues actualmente nuestros juzgadores son únicamente peritos en Derecho y no en otras materias, por lo que ante la carencia de órganos jurisdiccionales capacitados de tal manera, nuestros juzgadores, formalmente incompetentes en la materia, podrían resolver asuntos usando argumentos de una ciencia que no domina y consecuentemente carezcan de la precisión científico-analítica requerida para garantizar la justicia a las partes.


[1] Euribor es el acrónimo de Euro Interbank Offered Rate o “tipo europeo de oferta interbancaria”. El Euribor es el tipo medio de interés al que se prestan euros entre sí destacados un gran número de bancos europeos (el panel de bancos). Para la determinación de los tipos Euribor se elimina el 15% más alto y el 15% más bajo de los tipos de interés recolectados. Todos los días laborales a las 11:00 CET se determinan los tipos de interés del Euribor y se transmiten a todos los interesados y a la prensa. (Disponible en línea: Euribor-rates.eu. <http://es.euribor-rates.eu/que-es-el-euribor.asp&gt; Consultado el 28 de mayo de 2013.)

[2] Disponible en línea: ABC. <http://www.abc.es/economia/20130613/abci-hipotecas-clausula-suelo-201306122040.html&gt; Consultado el 28 de mayo de 2013.

[4] Fuentes del sector financiero apuntan que si los bancos tuvieran que devolver todo el dinero que han cobrado de más por las cláusulas suelo, tendrían que ser rescatados de nuevo. (Disponible en línea: Diario Jurídico. Ob. Cit)

[5] Disponible en línea: ABC. Ob. Cit.

[6] Disponible en línea: El País. <http://economia.elpais.com/economia/2013/06/12/actualidad/1371056325_319530.html&gt; Consultado el 28 de mayo de 2013.

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