Consentimiento informado y responsabilidad del médico por daño moral

El pasado mes de mayo la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ejerció su facultad de atracción respecto de un caso relacionado con el consentimiento informado de los pacientes. Señalaron como justificación material del ejercicio de la facultad[1], un excepcional interés al involucrar aspectos esenciales del derecho a la salud.

De igual forma  se consideró un asunto de trascendencia, ya que la resolución del caso tendrá efectos en casos futuros al fijar un criterio normativo, respecto de la existencia y características de un consentimiento informado del paciente como derecho fundamental del mismo, así como la posibilidad de exigir una responsabilidad por daño moral estableciendo una regulación más completa de la relación médico-paciente.

La Primera Sala busca resolver sobre:

– Las características que debe de contener una carta de consentimiento para colmar la obligación del doctor de informar al paciente de los riesgos o beneficios del procedimiento respectivo, así como los alcances de la misma.

– La posibilidad de que exista otro mecanismo para satisfacer la obligación del médico de informar.

– La existencia de daño moral por la falta del consentimiento del paciente o la necesidad de que el actuar sea negligente.

En  este análisis se tomarán en cuenta, elementos tales como la existencia de una responsabilidad extracontractual o contractual, siendo la primera el caso en que no existe una carta de consentimiento y la segunda en la que sí. En ambas se tomara en cuenta sobre que sea necesario que el actuar del médico sea negligente para que exista responsabilidad del médico, es decir, decidir que incluso no existiendo consentimiento el actuar deba ser negligente para que exista responsabilidad[2].

Sobre el consentimiento del paciente, si bien en el Código Civil Federal se señala que puede existir un consentimiento tácito o expreso,[3] no se puede utilizar este precepto aplicado tan amplio ya que la situación tiene características muy diferentes a cualquier acuerdo de voluntades, porque son los derechos a salud y a la vida los que se encuentran en juego. Se tiene que determinar muy específicamente cuales serán los mecanismos de informar al paciente para que no existan vicios que afecten al consentimiento[4] del mismo.


[1] Resolución de la solicitud de ejercicio de la facultad de atracción 111/2012.

[2] Artículo 1910.- El que obrando ilícitamente o contra las buenas costumbres cause daño a otro, está obligado a repararlo, a menos que demuestre que el daño se produjo como consecuencia de culpa o negligencia inexcusable de la víctima.

Artículo 1911.- El incapaz que cause daño debe repararlo, salvo que la responsabilidad recaiga en las personas de él encargadas, conforme lo dispuesto en los artículos 1919, 1920, 1921 y 1922.

Artículo 1912.- Cuando al ejercitar un derecho se cause daño a otro, hay obligación de indemnizarlo si se demuestra que el derecho sólo se ejercitó a fin de causar el daño, sin utilidad para el titular del derecho.

Artículo 1913.- Cuando una persona hace uso de mecanismos, instrumentos, aparatos o substancias peligrosas por sí mismos, por la velocidad que desarrollen, por su naturaleza explosiva o inflamable, por la energía de la corriente eléctrica que conduzcan o por otras causas análogas, está obligada a responder del daño que cause, aunque no obre ilícitamente, a no ser que demuestre que ese daño se produjo por culpa o negligencia inexcusable de la víctima.

Artículo 1914.- Cuando sin el empleo de mecanismos, instrumentos, etc., a que se refiere el artículo anterior, y sin culpa o negligencia de ninguna de las partes se producen daños, cada una de ellas los soportará sin derecho a indemnización.

[3] Artículo 1803.- El consentimiento puede ser expreso o tácito, para ello se estará a lo siguiente:

I.- Será expreso cuando la voluntad se manifiesta verbalmente, por escrito, por medios electrónicos, ópticos o por cualquier otra tecnología, o por signos inequívocos, y

II.- El tácito resultará de hechos o de actos que lo presupongan o que autoricen a presumirlo, excepto en los casos en que por ley o por convenio la voluntad deba manifestarse expresamente.

[4] Artículo 1812.- El consentimiento no es válido si ha sido dado por error, arrancado por violencia o sorprendido por dolo.

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